7. La Almendra

Capítulo 7. Disfruta de tus noches sin temor: Las Almendras.

La Almendra y Mañiña

Mañiña y la resaca: la regla de las 5 almendras.

Mira por cuanto … nos quedamos sin visitantes. Y todo por culpa del bichito, que ahora parece que le ha dado por salir de visita. Y parece que a los dueños de los comercios no les cae bien, y todo está cerrado. Es verdad que, como se decía antes, muerto el perro se acabó la rabia. Pero también es verdad que muerto el perro … te quedaste sin perro. Qué quieren que les diga, yo creo que tiene que haber alguna forma de controlar la rabia sin matar al pobre animalito, que a lo mejor ni era rabia lo que tenía. Igual se bebió los restos de mistelita que quedaron en la mesa, y lo que tiene es resaca. Hablando de resaca, hoy estoy fatal. Parece que me quiere doler la cabeza. Y ¿quieren saber qué es lo que yo ha hecho para estos momentos tan difíciles? Pues usar el mejor anticlavo que hay: La Almendra.

 

Mañiña fundó La Papita pal Kilo

 

DEJEN QUE LES ECHE EL CUENTO:

 

 

No saben lo que me ha pasado. He tenido una silofonía de esas. Sí, ya saben, esos sonidos que uno oye y no sabe de dónde salen. Estaba yo el otro día en el parque, no dando de comer a las palomas porque me han dicho que no hace falta, que ya están suficientemente gordas y todo lo ponen perdido, cuando de repente escuché un runrún. Qué traquina, mi niño. Un sonido como de bichitos se venía del norte y me entraba en la cabeza recién salida de la peluquería. Y yo pensé que era algo de eso, algún producto que me había hecho reacción, qué se yo. Así que me acerqué de nuevo a la peluquería, pero no a la de la esquina con el SuperTimo, sino a la otra, la que es de una china que también hace las uñas, que se ha asociado con una chica que es hija del hombre aquel de la zapatería que quebró y que es esteticién. Total que llego y les cuento el cuento. Y me dicen que eso son nervios y que no me preocupe. “Siéntate ahí un rato que yo tengo una cosita aquí que seguro que te lo quita”.

Y coge la chica, agarra, va, entra pa dentro, y sale pa fuera con una botellita de mistela y una copita. Total, que para qué quieres más. Allí estuvimos dale que te pego, que si esto, que si tal, que si lo otro, que si has visto aquella, que si te contaron. Total, un alegar sin tino. Y claro, ya saben ustedes que con la boca seca no se puede hablar, porque da carraspera, y ahora con el bichito recomiendan tomar muchos líquidos. Se acabó la mistelita. Pues no sirvió de nada. Cuando ya parecía que la lengua estaba cansada y empezaba a repetir mucho las erres, le dije a la china “pídeme un taxi, Pedro” (Ella se llama Ling, pero adoptó un nombre español y le gustaba Pedro. Yo le avisé de que era nombre de hombre, pero dijo “sí, sí, pol favol” y se lo puso igual). Y me dijo “pero si vives ahí al ladito”. Y yo le contesté “sí, pero hoy me siento cansada. Pide un taxi, Pedro, has el favó”.

Esa noche tuve la silofonía. Los ruiditos se incrementaron y se incrementaron. Y entonces me di cuenta. Era una llamada. Me asomé a la ventana y me pareció que venían de Madrid. Y dije “a Madrid me voy mañana mismo”. Pero al día siguiente no pudo ser. Por lo del clavo, así que saqué billetes con el rayanel del jueves. Y luego fui a la tienda a por unas almendritas. Porque tienen que saber que las almendras son buenas para todo. Pero para la resaca más. Fíjense, las almendras tienen un montón de vitaminas y proteínas y minerales y muchísima fibra, con lo cual ayuda mucho con el colesterol. Además es un ingrediente fundamental en los postres nuestros: fíjense en los turrones, en las agarrapiñadas, en el mazapán, en la torta de santiago. Y lo más importante hoy, mis cielitos, la regla de las 5 almendras.

 

Mañiña fundó La Papita pal Kilo

 

MAÑIÑA TE ACONSEJA:

HOY Cómo acabar con la resaca con 5 ALMENDRAS.

 

Además de usarlo para postres y para controlar el colesterol, las almendras tienen la propiedad mágica-silofónica de ayudar con la eliminación de la mistela. Y la resaca también. Para que tu día no acabe con un intenso dolor de cabeza, de estómago y todas esas sensaciones completamente desagradables por las que alguna vez hemos atravesado cuando hemos ingerido demasiado alcohol, lo mejor que puedes hacer es comer sólo cinco almendras antes de empezar a beber. ¡Podrás disfrutar de tu noche sin temor!

Mañana sale el rayanel, y pa Madrid que me voy. Voy a solucionar este misterio de los bichitos. Y desde allí les cuento.

Por cierto, que ¡fíjensé (así, con dos tildes, en la í y en la é) que casualidad! Una ración de mojo almendra de la Papita pal Kilo, que usa mi receta (me la robó mi tataranieto Raúl Enrique, el muy canchanchán), tiene justo el contenido de 5 almendras.

Así que ya saben, antes de pasar la tarde en la peluquería hablando con la mistela en la mano, tomen una ración de ¡¡MOJO ALMENDRA!! y verán que al día siguiente todo cambia de color.

¿Quieren probar, con humildad, el mejor Mojo Almendra del mundo?

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Los diez primeros pedidos de esta semana llevan de regalo una bolsita con 5 almendras, ¡¡para que tengan una buena mañana y un colesterol discretito!!

 

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